EL ORIGEN DE LA IGLESIA CATÓLICA

INTRODUCCION

Durante mucho tiempo, es decir, desde tiempos inmemorables, la Iglesia Católica ha fundamentado su origen en el Nuevo Testamento, y ha sostenido ser la única iglesia con una continuidad por más de dos mil años.
Para ello, han argumentado su origen apostolar en diversos versículos del Nuevo Testamento, pero nunca han querido revelar su origen legal, es decir, el decreto que les dio origen, lo cual demostraría que el consabido origen no se da en la época de Cristo, sino muchos años más tarde.
En la intención de formar la conciencia crítica del cristiano, en especial del nuevo redimido, pero también la de todos nosotros para fortalecer nuestro crecimiento espiritual, hoy analizaremos este importante tema de la apologética cristiana.

FUNDAMENTOS APOSTÓLICOS ESGRIMIDOS POR LA IGLESIA CATÓLICA

La Iglesia Católica ha basado su fundamento apostólico, entre otros versículos, principalmente en los siguientes:
 1) Simón, ahora te llamarás Pedro (que significa "piedra"). Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia." (Mateo 16:18). 
Este versículo ha sido el primer argumento esgrimido por la Iglesia. En una prédica que publiqué el 30 de marzo se trata el tema desde la perspectiva bíblica evangélica. Posteriormente, el Pastor José Ovidio Valladares Rubio (Quia est in gloria Dei) lo abordó en una prédica en la Iglesia Fraternidad Cristiana Bethel, con una coincidencia asombrosa para el humano común, pero no para el que estudia las cosas de Dios
2) "...Lo que atares en la tierra, quedará atado en el Cielo..." (Mateo 16:18-19)
3) "... las fuerzas del infierno no influirán en la iglesia" (Mateo 16:19)
Luego agregan (Hechos 15:7), pero en lugar de entenderse como que Pedro era la voz autorizada, él estaba poniendo luz sobre el tema de la circuncisión 7 Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen.
Finalmente, se basan en (Juan 1:42), aludiendo al hecho que Pedro fue el primer discípulo que llamo Piedra, para enlazar el argumento con Mateo 14:18
Jesús le dio potestad a Pedro y su sucesión para evangelizar el mundo de la manera que estimen conveniente. Por eso los apóstoles fundaron iglesias en las ciudades. Pero esta fue la Gran Comisión, que Cristo dio a cada uno de sus ahora apóstoles, no les estaba entregando Su Iglesia.
A partir de estos versículos, los apologetas católicos tejen una enrevesada red de argumentos filosóficos para justificar la preeminencia de la Iglesia Católica, muchas veces torciendo la interpretación de la recta Palabra de Dios.
5) Toda la sucesión de Pedro tienen muy claro que todas las iglesias son una sola: "La iglesia es UNA SOLA" (Efesios 4,4-5), pero la iglesia única es la Iglesia de Cristo, la reunión de todos sus santos, no los que pertenecen únicamente a la Iglesia Católica
6) Dios inspiró a Pablo para comunicar que las iglesias debían tener su Santa Sede en Roma, asunto que se cumplió recién en el año 175dc, definitivamente: "La IGLESIA DE ROMA es amada por Dios, consagrada por Cristo y esta fe es alabada por el mundo entero" (Romanos 1,5-8). Aquí Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, comunica el deseo del Amado de las naciones, en cuanto a que todos seamos hijos de Dios, sin preeminencia de ninguna iglesia sobre las demás, sino siento todos coherederos de la gracia de Dios. Pablo declara que ha recibido la gracia del Cielo, y nunca declaró que la iglesia de Roma era la única amada por Dios. 5 y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre;
6 entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo;
7 a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

SUSTENTO LEGAL DE LA FUNDACION DE LA IGLESIA CATOLICA

El Edicto de Milán: antecedentes, características, consecuencias

El Edicto de Milán fue un decreto promulgado en el 313 d. C. por el cual se ponía fin a la persecución que habían sufrido los cristianos durante los siglos anteriores. Sus autores fueron Constantino y Licinio, emperadores de los imperios romanos de Occidente y Oriente respectivamente después de reunirse en la ciudad que le da nombre.
La persecución de la iglesia cristiana duró los 300 años. Los emperadores romanos no dieron tregua a la iglesia cristiana, a sus apóstoles y a sus creyentes, porque quebraban el modelo de gobierno romano, por el cual fue condenado el mismo Jesucristo en Juan Capítulo 18: “36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.”. Además, quebrantaban el modelo religioso romano, compuesto por un sin número de dioses, al afirmar Jesús en Marcos Capítulo 12: “29 Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.”. Por otro lado, las fuentes históricas indican que los emperadores pensaban que los cristianos conspiraban contra el Estado de manera sistemática.
Por estas razones, los cristianos suponían una gran amenaza para el imperio romano.
El primer paso en la concesión de derechos religiosos a los cristianos, y de paso en la oficialización de la iglesia romana como la Iglesia Católica, fue la proclamación del Edicto de Tolerancia de Nicomedia, promulgado por Galerio el 30 de abril del 311. Este edicto significó el final de las medidas represivas que el propio Galerio había impulsado anteriormente junto con Diocleciano.
El siguiente paso en la ruta a la oficialización de la Iglesia Católica lo dio Constantino, quien había sido elegido emperador en occidente en el 306. Éste, tras derrotar a Majencio en febrero del 312, se reunió con el máximo dirigente romano en oriente, Licinio.
El encuentro tuvo lugar el Milán y, entre otros temas, los dos mandatarios trataron sobre el problema cristiano. El resultado fue el Edicto de Milán, aunque algunos autores defienden que esta proclamación no llegó a existir como tal, sino que se trató solo de un edicto publicado por Licinio para la zona oriental del Imperio.
El acuerdo sobre los cristianos al que llegaron los dos mandatarios fue enviado por Licinio a los gobernadores provinciales en Oriente. Esas cartas son la principal fuente sobre el contenido del edicto.
Cuando en el 313 se promulgó el Edicto de Milán, los cristianos en el Imperio romano tenían unas 1500 sedes episcopales y sumaban alrededor de seis millones de creyentes. En el 380, el emperador Teodosio emitió el Edicto de Tesalónica y el cristianismo se convirtió en la religión oficial del imperio.

Características

El Edicto de Milán, también conocido como Edicto de Tolerancia, tuvo la forma de una carta de contenido jurídico. Estaba dividida en tres partes y, en conjunto, establecía la libertad de religión en el Imperio romano, ponía fin a las persecuciones por motivos de creencias, especialmente, contra los cristianos.
La primera parte del edicto solo contiene la presentación de los autores y las circunstancias en las que se aprueban las disposiciones que señala a continuación, en la segunda parte. Por último, aparece la capitulación final.
La siguiente disposición anula todas las leyes anteriores sobre los cristianos, mientras que la tercera establecía la obligación de devolver los locales y pertenencias que habían sido confiscadas a los cristianos.

Libertad religiosa

El contenido literal del edicto no otorgaba al cristianismo una importancia especial, ya que se refiere a la libertad de cada ciudadano de practicar la religión que eligiera. Esto parece estar en consonancia con las creencias sincréticas de Constantino, quien continuó rindiendo culto al Sol Invicto hasta poco antes de su muerte.
Con el Edicto de Milán, el paganismo dejó ser la religión oficial del Imperio romano. A partir de ese momento, los cristianos tuvieron los mismos derechos que el resto de los ciudadanos. Este reconocimiento permitió que su crecimiento fuera más rápido.

Edicto de Tesalónica

Después de derrocar a Licinio, quien controlaba la zona oriental del imperio, en el 323, Constantino se involucró en las disputas internas de la Iglesia. En el 325, convocó el Concilio de Nicea, en el que se declaró herético al arrianismo. De este Concilio surgió en denominado Credo Niceno, el último en el que las iglesias de oriente y occidente coincidieron.
Constantino se convirtió en el primer emperador romano convertido al cristianismo, aunque esto no fue bautizado hasta poco antes de su muerte. El poder político y la Iglesia estaban cada vez más unidos y la influencia de esta última era cada vez mayor.
Esta relación solo se vio empañada durante el gobierno de Juliano, quien volvió a acosar a los cristianos. Poco más adelante, en el 380, el emperador Teodosio promulgó el Edicto de Tesalónica, mediante el que el cristianismo se convirtió en la religión oficial y única del Imperio, tanto en oriente como en occidente.
La decisión de Teodosio no tuvo solo motivaciones religiosas. Su autoridad como emperador le permitió incluir a los sacerdotes dentro del cuerpo de funcionarios imperiales, lo que significaba ponerlos bajo su autoridad.

LA IGLESIA DESPUÉS DEL IMPERIO ROMANO

Tras la caída del imperio romano, la Iglesia Católica se centró en dar forma a la sociedad feudal, que significó un gran retraso de más de 1000 años en la historia de la humanidad, tanto en términos humanísticos como espirituales, ya que la Iglesia Católica se dedicó a perseguir por herejía a todos los que no estaban de acuerdo con su manera de practicar la fe.
Además, por su forma de predicar la fe, fomentaron la sumisión de los siervos a la autoridad de los señores feudales, lo cual llenó de sufrimiento a la mayor parte de la humanidad conocida y que se encontraba bajo la rectoría del catolicismo.
En términos humanísticos, durante la edad media no se dieron a conocer mayores descubrimientos científicos, porque todo descubrimiento se consideraba que atentaba contra los principios heredados de Cristo, tal como ellos lo pregonan.

CONCLUSIONES

La Iglesia Católica tomó un lugar inmerecido dentro del concierto de iglesias creadas para predicar las buenas nuevas de salvación, manipuló la sana doctrina para justificar su lugar como heredera de Cristo en la tierra, tomó ventaja de ser la iglesia en Roma para convertirse en la Iglesia del imperio romano,  persiguió durante mucho tiempo a los verdaderos creyentes de la fe, quienes fueron sometidos a juicios sumarios y perecieron quemados o torturados, fue un verdadero obstáculo al desarrollo de la humanidad porque casi extinguió la creatividad científica, y pervirtió la práctica de la fe, sin embargo, no pudo impedir la recta predicación del Evangelio, que se alcanzó con la Reforma en el año 1517.
Damos gracias al amor de Dios para con todos nosotros, que nos entregó a su Hijo Jesucristo para que redimiera a la humanidad por todos nuestros pecados, y que nos entregó la gracia de la Salvación para que vivamos este período conocido como la Dispensación de la Gracia.

LLAMADO

Si has sentido en tu corazón que quieres recibir la Gracia que derrama Jesucristo para todos nosotros, si tu alma ha sentido la necesidad de reconciliarte con Dios para alcanzar esas promesas, o el Espíritu Santo ha llamado a tu vida al arrepentimiento, te invito a que ahí donde estás repitas en voz audible lo siguiente:
Señor Jesucristo, he pecado contra el Cielo y contra ti, contra mis semejantes o contra personas que no conozco. Te pido que perdones todos mis pecados, que sanes mi alma de toda raíz de apego, dolor, frustración o rechazo que haya tenido desde mi infancia, y permite que el Espíritu Santo me acompañe desde ahora y para siempre. Señor, confieso que Tu eres el Señor de nuestras vidas, el Hijo de Dios que derrotó a la muerte y al pecado y que reinas junto al Padre. Señor, inscribe mi nombre en el Libro de la Vida hasta el fin de los tiempos. AMEN.
Si has realizado esta oración, te recomendamos que nos llames o envíes un mensaje a través de la página, para poder estar junto a ti a partir de este precioso momento.
Managua, 30 de junio de 2020                                 Juan José Rodríguez Bustos


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